Guisote

Estoy impaciente por entrar en la casa nueva. Por el momento cada vez que entro en casa me da un patatús solo de ver el jaleo pero ya me imagino la casa terminada, pintada, con los muebles y con toda esa luz que tendremos… :)))) Me he reservado incluso media habitación para mis fotos y la costura, mi pequeño “estudio”.

Mientras tanto se hace lo que se puede :P no solo por la falta de espacio sino porque aquí no llega el otoño, estamos a 30 grados!! Tengo ya ganas de empezar con sopas y potajes pero el tiempo no acompaña… La verdad es que no me quejo, aunque da un poco de “yuyu” por lo del calentamiento global del planeta lo cierto es que se está genial. Aprovechemos ahora que dentro de nada llegará el crudo invierno.

Para ir calentando motores os dejo esta receta. La idea la saqué de un libro de Jamie; él la hace con pollo. Yo había comido pollo el día antes y lo único que tenía en la nevera era carne picada. Os aseguro que es una delicia. Un guisote el domingo con la familia, mantita y película: se le puede pedir algo más a la vida? :)

Ingredientes para 4 personas:
500 gr de carne picada
50 gr de miga de pan
1 huevo
2 cucharadas de tomate concentrado
Harina
150 gr de tomatitos
4-5 patatas
Almendras o pistachos picados
Romero fresco
Sal y pimienta
100 ml de vino blanco seco
Aceite de oliva

Preparación:
1
En un cuenco grande mezclar la carne, la miga de pan, el huevo, el tomate concentrado, sal y pimienta. Amalgamar bien todos los ingredientes, mejor con las manos.

2 Pelar las patatas, pincharlas un poco alrededor con un cuchillo o un tenedor y cocerlas en agua con sal durante unos 10 minutos.

3 Formar algóndigas con la carne y pasarlas por la harina. Dorarlas en una sartén solo durante un par de minutos.

4 Disponer en una cazuela las patatas ligeramente aplastadas, las albóndigas y los tomatitos partidos por la mitad.

5 Condimentar con aceite, sal, pimienta y romero. Añadir las almendras o pistachos picados.

6 Cocer en el horno caliente a 180º durante 25-30 minutos. Pasados 15 minutos añadir el vino blanco. Agitar la cazuela cogiéndola
por las asas de vez en cuando para evitar que el contenido se pegue al fondo.

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